Los días pasan y sin sentirlo, entre el trabajo y el ocio de repente no sé que día vivo. Despertar, trabajar, comer, dormir. Regresa el ciclo.
Entre el ajetreo de la boda, los desfasos de las entregas y mi rutina constante de ser la que empuja, mis días pasan con más pena que gloria.
Fui a Culiacán a la despedida a mediados de febrero, olvidaba lo que era atender esos eventos sociales. No logré bajar un solo kilo, eso de las entregas es muy desgastante, no me sobran energías, no me alcanzan los días, llego agotada y pierdo el enfoque.
Todos alababan lo bien que me veía ( no sé de donde) elegí colores vivos, pues ya casi era primavera además los estampados vivos hacen que mi cara de tristeza se note menos. Hace falta mi madre. La vi, sentada entre las tías bebiendo un vaso de Jamaica bien helada ( como nos encantaba que siempre hubiera agua fresca en esos menesteres). La vi en el plato de jocoque con totopos que servimos de entremés.
Y seguramente disfrutaría la lasagna que servimos de plato fuerte. Las tías orgullosas nos decían: ella debe de estar feliz por la boda. – Si claro, Adriana siempre fue su consentida – Estaba ahí? Estarías ahí? No lo sé. No fueron todas las tías, Mamá siempre hacía su lista mental, según ella para cobrárselas en la primera oportunidad. NO vino tu tía sutanita, pero me va a invitar a la despedida de tu prima y ahí me las cobraré. Mamá, pero tu siempre vas. Ahh pero le recordaré que ella no vino-. Era su modos operandi.
Se hubiera vestido de gala y llegaría tarde, ya que todo estaba listo – como siempre- ya sabe que yo me encargo de todo.
Mamá ya no está.. Y en estos eventos la siento más ausente que nunca. Ahí estaría en la mesa llena de sus amigas hablando de las mismas anécdotas de siempre. Criticando mi gordura y sin agradecer mi disponibilidad de tiempo energías e interés de planearlo todo. (Mis hermanas nunca pueden, todo me lo dejan a mí, o a alguien más que es lo mismo). En medio de los ajetreos mi pequeño Giz tuvo cáncer. Le noté una bola prominente cerca de sus partes y le dolía. Ese fin lo vi tristón. Dormía mucho y no tenía mucha energía. Pensé que estaba en su duelo por el Garfield que justo acababa de cumplir un año. No, no era eso.
Sheryl no llegó, hubo bloqueo en la carretera México- Querétaro. Ni modo -le dije-. NO te arriesgues. Se bajó en la carretera a tratar de llegar de otra manera. Regrésate. No es seguro. Si no llegas ni modo. Y no llegó. Solo perdió un día en la carretera, pues llegaron de madrugada de regreso a Querétaro.
Le agendé la cita más próxima y el resultado era el que temía. Afortunadamente no tardaron mucho en diagnósticarlo. Era necesaria su operación y lo agendé lo antes posible.
Salió ileso y requirió una semana de recuperación, me mandaron videos de su recuperación y vi avance, pero estaba triste, seguro pensaba que lo íbamos a dejar ahí.
Entonces regresó a la casa y volvió a su rutina de siempre, a seguir mis pasos y a ladrarle al Negro cada que se asoma.