lunes, agosto 03, 2026

Moving on


 
Hace poco leí una frase que resonó en mi mente y sigue dando vueltas de vez en cuando. "Los grandes cambios vienen después de grandes comienzos" y hay una variante que dice "... después de una gran sacudida". 

Pues justo eso estoy pasando. Después de meses (años) de trabajo intenso y de no saber de mí, hoy volteo a verme y no me gusta lo que veo. Me siento desaprovechada.  En los últimos años después de esa gran ola de pérdidas que tuve consecutivas (de las que hoy no hablaré) el trabajo fue mi refugio. Mantenerme ocupada me daba la claridad (y el empuje) de poder soportar el día a día. Si bien, no ha sido fácil. Hoy que veo hacia atrás, no sé como pude con 30 proyectos + 22. Justo hace un par de días entregué la última Veranda.  Mi esfuerzo, dijo el Ing. C será recompensado (espero que sea monetariamente) pero siempre se agradece al menos que mientras tanto sea verbal el reconocimiento.  No está en duda mi capacidad ni mi esfuerzo, eso es bueno, pero no me gusta la fama del carácter fuerte que me están endilgando. Sé que no soy una perita en dulce - lo acepto- pero tampoco para que me satanicen.

Si bien una parte es consiente, la otra es inconsciente y esa es la que tengo que trabajar. Acepto que no voy a caerle bien a todos, y que no todos son mis amigos. Pero me gusta este pequeño mundo. Hoy tengo una oficina como la que siempre soñé, con luz, privada, con una ventana al exterior (y una vista privilegiada, además), un buen sueldo (quiero más, obviamente) un departamento cómodo, compañeros la mayoría buena onda, varios grupos de amigos... 

He logrado más que muchos, pero me sigue faltando esa parte en la que no he tenido suerte (o quizás malas elecciones...) ¿Qué logro hay si no es compartido? ¿De verdad me llena esta soledad? Disfruto mucho mi tiempo a solas y me ha gustado compartirlo eventualmente con alguien, pero.. Y si esta es la mejor época de mi vida y la estoy desaprovechando? Quizás nunca lo sabré, no sé si me muero mañana (que sería una lástima pues aún tengo mucho por conocer)... He estado pensando en que tengo que pensar en mi futuro. Comprar un paquete funerario, dejar en regla mis cosas, por lo que vaya a pasar.

Y como espero vivir al menos unos 20 años más, enfocarme en eso. Hace unos días hubo campaña de salud  y me daba terror que me saliera algo mal, afortunadamente todo está bien pero estuvo buena la sacudida. Esos segundos antes de que saliera el resultado de la prueba es angustiante. 

En este nuevo ciclo está lleno de planes, confío en que cumpliré la mayoría de ellos. Ojalá! 

Moving on... y sacúdelo que trae arena! (De Cabito Bello)...

=)

Memorias selectivas

 

Hoy vi un “reel” que me movió cosas que creí tenía olvidadas. En el reel la hija le reclama a la madre que no fue a un evento de la guardería de la nieta que es bebé (su sobrina).  La madre se justifica diciendo que es un bebé, que no se va a acordar. Entonces la hija le dice tampoco estuviste en mis actos. 19 veces fui abanderada y no estuviste ahí….

Y boom. Yo no recuerdo cuantas veces fui abanderada, cuantas veces me dieron diploma de aprovechamiento, cuantas veces hubo juntas informativas y mis padres nunca estaban, pero si iban a los festivales de fin de curso, por que si recuerdo que estuvieran en los bailables, y eventos así.

 

Y quizás de ahí viene también mi manera de hacerlo siempre bien. De querer ser la primera, la del 10 la del diploma, aunque me decían que no había que celebrar por que “era mi única obligación”.  Fue dura esa manera de aprender. Lo curioso es que los papás tienen memoria selectiva. Alguna vez le reclamé a mi papá en una plática sus métodos. Y no se acordaba de un evento en particular que yo tenía super presente y que me traumó un poquito. Realmente lo había olvidado, me miraba con los ojos abiertos sorprendido, al ver su sorpresa no quise insistir más y lo dejé así. A veces también olvidamos que ellos también estaban aprendiendo a ser padres.